- Introducción
a. Definición
Trastorno mental caracterizado por el aislamiento del individuo ante
cualquier acontecimiento del entorno. Persiste a lo largo de toda la vida y se
hace evidente antes de los tres años. Puede clasificarse como desorden en el
desarrollo neurológico o como un desorden en el aparato psíquico.
b. Incidencia
Se estima que el autismo afecta a 1
de cada 1000 habitantes. Además el autismo afecta cuatro veces más a los
hombres que a las mujeres.
c. Historia
La palabra autismo viene de la
palabra griega auto-, de autós, que significa “propio, uno
mismo”, y fue utilizada por primera vez por el psiquiatra suizo Eugene Bleuler a principios del siglo XX.
La clasificación médica no ocurrió hasta mediados del siglo XX por
Leo Kanner, que estudió a un grupo de niños caracterizándolos con autismo infantil temprano. En el mismo
momento el Dr. Asperger utilizaba el
término psicopatía autista para
definir a niños con características muy similares a las de los niños de Kanner.
Las interpretaciones que se le dieron
a los niños de kanner y a los de Asperger fueron distintas. Ya que Kanner
afirmaba que 3 de los 11 niños que examinaba no hablaban y los demás no
utilizaban las capacidades lingüísticas que poseían. También pudo comprobar el
comportamiento auto-estimulatorio. Por otra parte, Asperger notó los intereses
intensos e inusuales, la repetitividad de rutinas y el apego hacia los objetos.
Las diferentes interpretaciones de los comportamientos de los
niños ayudaron a la formulación del Síndrome
de Kanner, para referirse al autismo de alto y bajo funcionamiento.
Más actualmente, y con la ayuda de Internet muchos autistas
adultos comenzaron a formar comunidades en línea y a expresar sus ideas y
puntos de vista sobre el autismo. Así, poco a poco esta comunidad intentó
convertirse en un movimiento político, y así poder defender sus derechos.
Afirmaban que el autismo no era una
enfermedad, sino una forma de ser. Crearon nuevos términos: “neurotípico” en vez de “normal”; “neurodiversidad” en vez de enfermedad;
y “neurodivergente” en vez de
“anormal”.
Algunas de las cosas que buscaba el
movimiento eran:
-
Protestar los esfuerzos por curar,
institucionalizar, y medicar a las personas autistas en su contra.
-
Prevenir la eliminación del genotipo autista
mediante el aborto.
-
Protestar la actitud ante la idea de que los
autistas son inferiores o de que ser autista es “malo”.
Este movimiento fue criticado por
muchos padres de niños autistas, acusándoles de no ser autistas en realidad.
Pero cabe destacar que otros muchos padres de estos niños apoyaron al
movimiento.
Muchos de los hombres de este
movimiento se compararon con la lucha de los homosexuales, a los cuales también
se les consideraba personas enfermas.
2. Síntomas y características
a.
Síntomas
Hay tres trastornos principales que presentan los niños con
autismo:
-
Trastorno cualitativo de la relación:
Se presenta
antes de los tres años en la integración social, el lenguaje y el juego
simbólico.
Los niños
pequeños autistas no responden ni se interesan por lo que les rodea. Tienen un
trastorno muy importante en muchas conductas de relación no verbal, como por
ejemplo, falta de contacto visual y sonrisa social o falta de interés por ser
cogidos o abrazados. Esta falta de interés, aunque persiste a lo largo de la
vida, disminuye a medida que desarrolla su maduración.
También se
observa una incapacidad para desarrollar relaciones con sus iguales y ausencia
de conductas encaminadas a compartir placeres, como por ejemplo, señalar un
objeto.
-
Trastorno cualitativo de la comunicación y el lenguaje:
Para que haya
un lenguaje oral, primero tiene que haber un lenguaje no verbal. Bien, pues el
niño autista carece de comunicación no verbal; esto se observa entre los nueve
y los dieciocho meses, no hacen gestos para señalar algo que quieren o no
mueven la cabeza para decir si o no.
Por otro lado,
el lenguaje oral está siempre afectado, comienza sobre los dos-tres años, nunca
antes. Este lenguaje no es útil para comunicarse, a menudo repiten todo o parte
de lo que oyen (ecolalia).
A medida que
crecen van desarrollando un lenguaje mejor, pero siempre está limitado. Por
ejemplo, la falta de narraciones espontáneas, un lenguaje monótono sin
entonación, emisión de respuestas sin relación con el tema.
Este retraso o
ausencia del lenguaje tiene como consecuencia: incapacidad de estos niños para
realizar o mantener una conversación y falta de juego de ficción o imitación.
-
Intereses y comportamientos estereotipados, repetitivos y
restringidos:
Respecto al
lenguaje, como hemos dicho anteriormente, muchos nunca llegan a adquirirlo y si
lo hacen, es muy limitado, por lo que es normal que lo utilicen con escasa
intención comunicativa y que sea estereotipado y repetitivo. Igual que el
lenguaje, los comportamientos, por ejemplo, golpearse la cabeza, mover los
brazos de forma repetitiva.
También lo
manifiestan en los juegos que no son imaginativos ni variados (alinear los
coches siempre de la misma forma).
Tienen también
una “adhesión compulsiva” a rutinas y rituales; es decir, están fuertemente
ligados a esa rutina que si se ve alterada tienen reacciones exageradas que
pueden llegar a ser auto agresivas o heteroagresivas.
b.
Características
-
Criterios
de diagnóstico:
Para un
diagnóstico de autismo es necesario encontrar las siguientes características:
o
Un total de seis o más manifestaciones en las
tres áreas psicopatológicas; con al menos dos que expresen el trastorno
cualitativo de la relación, una del trastorno de la comunicación y una de los
patrones de conducta.
o
Antes de los tres años se deben
producir alteraciones en alguna de estas tres áreas:
· Interacción social.
· Empleo comunicativo del lenguaje.
· Juego simbólico.
-
Características cognitivas:
Antiguamente se
asociaba el retraso mental con el autismo, ya que el 75% presentan un retraso
mental; pero sin embargo hay individuos autistas muy inteligentes, capaces de
eludir un diagnóstico de autismo. De hecho, hay algunas características de
niños superdotados que se asemejan a las del autismo, como por ejemplo, la
introversión.
En la
actualidad, los neuropsicólogos clínicos están investigando sobre la
implicación del lóbulo frontal en el autismo y llevan a cabo terapias
cognitivas, planteando así posibilidades terapéuticas.
-
Niveles de inteligencia: alto y bajo funcionamiento:
Autismo de alto
funcionamiento es el que se presenta en individuos con un cociente intelectual
de más de 70-80, y de menos de 70-80 será de bajo funcionamiento.
Las pruebas del
cociente intelectual son inadecuadas para medir la inteligencia de personas
autistas, pues asumen que existe interés, entendimiento, conocimientos
lingüísticos, etc. Capacidades de las que normalmente carecen las personas
autistas.
Además, la
percepción de bajo funcionamiento, no siempre coincide con el cociente
intelectual; pues hay autistas que carecen de habla con un cociente intelectual
alto y viceversa.
Una misma
persona puede mostrar características de “alto funcionamiento” y otras de “bajo
funcionamiento” o también puede tener “bajo funcionamiento” en algún área y
desarrollarse y volverse de “alto funcionamiento” en ese mismo área.
-
Otras características:
Otra común pero
no necesaria es la hipersensitividad sensorial, es decir, a un autista puede
molestarle un ruido que a una persona no autista le pasa desapercibido; esta
molestia puede desencadenar en comportamientos violentos.
Por otro lado
también pueden llegar a tener gran tolerancia al dolor.
3. Causas
Las causas se desconocen en general, pero algunos investigadores creen que puede ser debido a una interacción entre el medio y la genética.
Un historiador afirmó que el autismo
venía dado por la administración temprana de la vacuna contra la tosferina de
la célula completa.
Se tiene ya la
explicación de por qué el autismo afecta más a los hombres que a las mujeres, y
es que éstos tienen un desarrollo más lento y sus cerebros, por tanto son más
vulnerables.
a.
Bases
neurológicas
Esta
teoría afirma que el autismo viene generado por un desorden heredable, además
de ser uno de los que tienen más influencia genética.
Un punto a destacar es la
realización de un estudio de gemelos que consiguió demostrar la gran probabilidad (60%) de que si uno de
los hermanos era autista, el otro también lo sería.
Esta enfermedad, en su mayoría,
viene heredada por los progenitores. Aún así no se ha demostrado que estas
diferencias genéticas sean de origen patológico, es decir, no hay una
alteración de los cromosomas.
b.
Causas
estructurales
Los
estudios de personas autistas han encontrado diferencias en algunas regiones
del cerebro (cerebelo, amígdala, hipocampo, septo, cuerpos mamiliares). La
amígdala y el hipocampo están densamente poblados por neuronas, las cuales son
más pequeñas de lo normal y tienen fibras nerviosas subdesarrolladas, las que
pueden inferir en las señales nerviosas. También se ha comprobado que el
cerebro de un autista es más grande y pesado.
Por lo tanto, esta teoría afirma que
el autismo se debe a un desarrollo atípico durante la formación fetal. Sin
embargo, cabe destacar que muchos de estos estudios no han sido repetidos y no
explican una gran variedad de casos.
Otros estudios
regidos por las causas estructurales afirman que el “problema” se encuentra en
las diferencias en la producción de serotonina (sustancia que producen las
neuronas para transmitir información).
c.
Factores
ambientales
Hasta
los años 70, más o menos, se creía que el autismo venía dado por unas causas
ambientales. Pero más actualmente se ha ido abandonando su estudio para
profundizar en el factor genético.
Algunas
de las causas ambientales que provocan síntomas autistas son:
-
Metales
pesados
Se
ha estudiado la posibilidad de sufrir síntomas similares a los del autismo con
una intoxicación por mercurio.
-
Ácido
fólico
El
ácido fólico en mujeres embarazadas afecta a la producción de células, como
podrían ser las neuronas. Pero este factor todavía no se ha llevado a estudio.
-
Crianza
Se afirma que una falta de apego por
parte de los padres provoca síntomas autistas, o similares a éstos. Esto fue
estudiado en un orfanato, en el cual había un gran número de niños con autismo,
aunque se cree que eran fenocopias de éste.
Hay
que destacar el factor ambiental, ya que, en realidad, algunas de las personas diagnosticadas
como autistas padecen una condición desconocida causada por factores
ambientales que se parece al autismo, es decir, padecen una fenocopia del
autismo. Es más, algunos autores han asegurado que no existe el autismo en sí,
sino una gran cantidad de condiciones desconocidas manifestadas de forma
similar.
d.
Causas
conocidas
En una minoría
de casos, algunos desórdenes diferentes al autismo, pero que causan
comportamientos del mismo tipo, podrían diagnosticarse de forma errónea como
autismo. Como por ejemplo, la esquizofrenia, cuyos comportamientos son muy
similares al autismo. Sin embargo, sus síntomas no suelen aparecer hasta
después de la adolescencia. Además, la mayoría de personas con esquizofrenia
tiene alucinaciones, las cuales no se encuentran en el autismo.
4. Tipos
a.
Síndrome de Heller
Es
una alteración que ocurre en los niños entre los tres y cuatro años de edad,
los cuales han tenido un desarrollo normal hasta los dos años. Es decir, un
niño con este trastorno presenta un deterioro o retraso en su funcionamiento
social, lingüístico e intelectual, habiendo tenido un comportamiento normal
hasta ese momento.
La causa se
desconoce, pero se la ha relacionado con condiciones neurológicas, ya que el
niño con este trastorno pierde las capacidades previamente adquiridas, de ahí
que el signo más importante de este trastorno sea la pérdida de las pautas
fundamentales de desarrollo, y el diagnóstico se hace con la pérdida de
funcionamiento en al menos dos de las tres áreas (lingüística, social e
intelectual).
El tratamiento
es el mismo que para los niños autistas.
El pronóstico
para este trastorno es muy limitado, la pérdida de funcionamiento puede ser
permanente, pero los comportamientos pueden ser modificados hasta cierto grado.
b.
Desorden del desarrollo o autismo atípico
También
conocidos como trastornos generalizados del desarrollo, estos son una
perturbación grave y general de varias áreas de desarrollo; cuya base común son
los déficit en la comunicación y las habilidades sociales.
Difiere del
autismo en que el desarrollo anormal se produce después de los tres años, o que
no se presentan anomalías suficientes en alguna de las tres áreas de
psicopatología requeridas para el diagnóstico del autismo.
Suele
presentarse en individuos con retraso profundo.
c.
Síndrome de Asperger
Se caracteriza
por problemas en el desarrollo de las destrezas sociales y del comportamiento.
El autismo y el
Asperger tienen ciertas similitudes pero también importantes diferencias; por
ejemplo, un niño con este desorden tiene mayor nivel intelectual que un niño
con autismo. Muchos tienen inteligencia normal y articulan palabras antes de
los dos años, aunque sus patrones de habla puedan ser algo raros.
Las
características típicas de la mayoría de niños con este trastorno son:
- Dificultad de interacción con sus padres: tienden a ser solitarios y tienen comportamientos extraños.
- Dificultades con la coordinación:
estos niños a menudo tienen necesidades educativas especiales.
La causa
todavía no se conoce, pero dicen que los niños con Síndrome de Asperger corren
el riesgo de enfermarse con otros desórdenes psiquiátricos como la depresión,
la esquizofrenia…
El tratamiento
más efectivo consiste en combinar psicoterapia, educación especial,
modificación del comportamiento y apoyo para las familias, aunque algunos niños
pueden tratarse con medicamentos.
El resultado
para estos niños es más prometedor que para aquellos con autismo, debido al
alto nivel intelectual. Aunque los problemas de integración social y percepción
visual persisten, pueden desarrollar relaciones duraderas con la familia y los
amigos.
d.
Síndrome de Rett
Desorden neurológico visto sobre todo en
mujeres.
Se distinguen cuatro etapas dentro del
síndrome de Rett:
-
Etapa de inicio prematuro
(6-18 meses): se caracteriza por la pérdida de contacto visual y de interés por
las cosas que le rodean (juguetes). Puede haber pérdida de capacidades
motrices, sobre todo en el movimiento de las manos.
-
Etapa de destrucción acelerada (de 1-4 años): van perdiendo las capacidades motoras de la mano y
el habla. El crecimiento retardado de la cabeza es la característica
fundamental.
-
Etapa de estabilización (4-10 años):
Se caracteriza por la apraxia (incapacidad para programar el cuerpo para
realizar movimientos motrices). Pueden llegar a mostrar mayor interés por el
medio que les rodea que en las etapas anteriores. Puede durar desde unos meses
a varios años.
-
Etapa de deterioro motor tardío (a partir de diez años): Se produce un deterioro de las
capacidades musculares, caracterizado por la debilidad muscular. Así como la
escoliosis, característica prominente.
En octubre de 1999 se descubrió que
en el 75% de los individuos afectados por el SR sufrían alteraciones en el gen
MECP2, que se encuentra en el cromosoma X. Actualmente los investigadores
coinciden en que la severidad del SR se deba a la inactivación del cromosoma X
en cada chica afectada.
Entre los síntomas más típicos están los ataques epilépticos (inexistentes
o severos) y las apneas, ambos tienden a disminuir con la edad.
5. Tratamiento y Pronóstico
a.
Tratamientos
No existe un
tratamiento que cure el autismo, pero en la actualidad hay una terapia basada
en el análisis conductual aplicado. Su utilidad está demostrada para elevar el
nivel de funcionamiento de los niños con comportamientos autistas. El inicio
temprano de esta terapia y la intensidad de la misma mejora las probabilidades
de aumentar el nivel de funcionamiento.
Por otro lado, se han creado una
serie de terapias con animales. Este aspecto se ha llevado a estudio y se han
llegado a crear instituciones con el objetivo de mejorar el rendimiento de las
personas autistas (tanto niños como adultos).
Los animales son entrenados para
interaccionar de un modo concreto con estas personas. Además, los animales más requeridos para esta
labor son los perros, los delfines, los caballos, los gatos y los leones
marinos. Como por ejemplo “La
Fundación Río Safari” de Elche, que logró poner en marcha un
proyecto guiado por expertos en el que utilizan a los leones marinos como
terapia para niños con algún tipo de parálisis cerebral con edades comprendidas
entre los 3 y 8 años. Esta terapia servía de suplemento para otras, como la
estimulación temprana.
Otro ejemplo sería el de una niña
autista que no utilizaba sus capacidades de comunicación oral. La familia se
trasladó a una granja, y la niña comenzó a interaccionar con las vacas del
lugar. Poco a poco se fue observando cómo la niña intentaba hablar con éstas.
Algunas teorías afirman que este
apoyo de los animales se debe a que éstos poseen una empatía con los niños con
los que interaccionan, y que debida a ella se produce una especie de
comunicación.
Pero, sin embargo, la Dra. Grandin , una
mujer autista, afirma que la razón de que los autistas tengan una relación
peculiar con los animales se debe a que piensan del mismo modo. Los animales,
al igual que los autistas, piensan en imágenes asociativas. Como una película
de diapositivas. Ella misma hizo un test a un grupo de personas, consistía en
proponer la palabra campanario. Algunas personas se imaginaban una imagen de
campanario genérica, otras podían llegar a pensar en la palabra campanario,
pero los autistas piensan en una imagen específica de campanario.
Afirma, que la principal emoción de
los autistas, al igual que la de los animales, es el miedo.
También existen una serie de tratamientos (no
probados) para los padres de los niños autistas. Pueden ser tratamientos
biológicos o terapias de diversos tipos. Aunque, la realidad es que sólo las
terapias han resultado ser las más válidas. Un ejemplo sería el de las
asociaciones de padres de autistas, donde se reúne un grupo integrado por
padres de niños autistas.
b.
Pronóstico
El pronóstico
del autismo es aparentemente impredecible. Hay autistas que requieren cuidados
a lo largo de toda su vida, y otros que, tras un tratamiento, comienzan a
desarrollar habilidades que antes no tenían. Sin embargo, otros reportan
volverse “más autistas”.
La ansiedad y la depresión son síntomas característicos en la
adolescencia de un autista, debidos quizás a un aislamiento en la sociedad.
Pero lo que es claramente evidente, es que las diferencias
cerebrales de un autista son tan pronunciadas que resulta improbable que se
puedan eliminar por medio de fármacos.
6. Autismo en la escuela
a.
Importancia
de la intervención temprana en el autismo
Como cualquier niño con necesidades
especiales, una identificación temprana es esencial para poder realizar
cualquier tipo de intervención. En el caso del autismo ésta debe darse antes de
que el retraso del desarrollo haya progresado demasiado.
Esta
intervención puede mejorar las habilidades comunicativas y reducir los
comportamientos descontrolados, evitando que puedan llegar a ser autolesivos o
peligrosos, además de poder ser un apoyo para los padres.
Estos niños muestran una fuerte
necesidad por la rutina y la estructura. Su resistencia ante este cambio
entorpece al tratamiento, por lo que debemos eliminar estas conductas
inapropiadas e introducir comportamientos apropiados.
El diagnóstico del autismo rara vez
se da antes de la edad de los dos años, y normalmente mucho más tarde.
Attwood dice que se puede diagnosticar
en niños menores de 18 meses.
-
¿Quién
debe detectar?
Los
enfermeros y educadores infantiles que trabajan con bebés, pueden reconocer
posibles señales que garanticen la investigación.
Dos
tercios de los niños con autismo tienen otras incapacidades en el aprendizaje.
En
niños sin problemas adicionales de aprendizaje es el personal sanitario el que
tiene que reconocer las desviaciones del desarrollo, como por ejemplo, la
comunidad de pediatras.
-
El
papel de los padres
Los niños con autismo están
influidos por el ambiente.
Los padres pueden percibir
diferencias entre su hijo y los niños de edades similares, pero no saben
precisar esa diferencia.
Es
importante escuchar las preocupaciones de los padres por muy imprecisas que
sean.
Wing
distingue dos tipos de bebés:
o
El tranquilo:
no demanda nada, y rara vez llora.
o
El que grita:
es muy difícil calmarle.
Cabe aclarar que las características
que contemplan estos dos tipos de bebés, pueden darse en niños no autistas o
con problemas de aprendizaje, por lo que es muy difícil una identificación del
autismo en los primeros meses. Si se lleva a cabo hay que tener cuidado al
interpretar las señales.
-
Diagnóstico
Para un diagnóstico más fiable
deberemos tener en cuenta los posibles síntomas en la 1ª infancia:
o
Mirada fija: evitan el
contacto visual. La mirada del bebé con autismo suele ser corta y de reojo.
o
Audición: muchos niños
autistas han sido tomados por sordos en la primera etapa de su vida. Parece que
ignoran los sonidos fuertes, que alarmarían a la mayoría de los niños. Esto se
puede deber a la falta de interés por lo que les rodea.
o
Desarrollo social y juego:
el juego y la actividad social están íntimamente relacionados, y es en éste
donde los padres notan que su hijo es diferente.
Los bebés con autismo muestran indiferencia, por ejemplo, hacia aquellos juegos que impliquen una interacción social con los padres.
Los bebés con autismo muestran indiferencia, por ejemplo, hacia aquellos juegos que impliquen una interacción social con los padres.
o
Remisión: las
preocupaciones tempranas de los padres deben ser siempre tomadas en
consideración, pues unas remisiones apropiadas a los especialistas pueden
implicar un diagnóstico más temprano del autismo.
b.
Integración
e escuelas regulares
Los niños con autismo pueden ser
integrados en escuelas regulares, siempre que cuenten con los apoyos requeridos
para aprender y desarrollarse en la escuela, es decir, la escuela debe formar
un equipo con la familia, y si fuera necesario, con especialistas. Este equipo definirá los objetivos, así como
la metodología que van a seguir para trabajar con los niños.
Sólo el 7% de los niños con este
trastorno estudia en centros integrados, el resto están matriculados en centros
específicos de autismo o en centros de educación especial. En éstos últimos
estudian con niños de diferentes deficiencias.
A un niño con autismo se le enseña
aquello que le resulte útil para su vida diaria. Por ejemplo, tener autonomía
personal (comer, vestirse…).
Para aquellos que no han adquirido
el lenguaje oral, se elaboran sistemas alternativos de comunicación a través de
pictogramas, son aprendices visuales. Algunos llevan un cuadernito con fotos
enganchado al pantalón para expresar sus deseos.
Para los que tienen mayor capacidad
de imitación, se les enseña un lenguaje gestual de signos.
Parte de los problemas que tienen
para aprender vienen dados por la dificultad para imitar. Aunque también se
deben a sus deficiencias intelectuales, sus problemas de relación con los demás
y la falta de comprensión y de expresión del lenguaje
A estos niños hay que enseñarles
relaciones afectivas: jugar con otros chicos, hablar con las demás personas.
BIBLIOGRAFÍA
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