sábado, 15 de febrero de 2014

HIPERACTIVIDAD (TDHA)

1. INTRODUCCIÓN

La hiperactividad es mucho más que un niño inquieto, aunque se tienda a asociar el término con esa característica.

Diversos autores han estudiado y están estudiando este trastorno, pero no se ha llegado a un total acuerdo en algunos aspectos. Por ejemplo, las causas de este trastorno no están claras, ya que, aunque todos apuntan hacia un origen neurológico, no todos están de acuerdo en el modo en cómo interviene y afecta el ambiente (alimentación, ambiente familiar…).

En España, afecta a entre un 3% y un 5% de los niños en edad escolar (más o menos uno por aula), y es una de las causas más frecuentes de fracaso escolar. Es mucho mas frecuente en niños que en niñas (10 frente a 1).

Tanto para definir los principales síntomas como para el diagnóstico, utilizaremos como fuente el DSM-IV, el más usado por los profesionales, que, aunque muy relacionado con el CIE-10, existen entre ambos alguna diferencia que detallamos a continuación.

-      La Organización Mundial de la Salud (OMS), autora de la Clasificación estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud (última versión: CIE- 10) àlo denomina: Trastorno Hipercinético, y comprende por separado los tres síntomas fundamentales: inatención, hiperactividad e impulsividad)

-      La  American Psychiatric Association (APA), autora del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (última versión: DSM-IV-TR) àagrupa los síntomas de hiperactividad e impulsividad como uno solo. La denominación que utiliza es TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), y su descripción corresponde al tipo Combinado, la variante más grave (veremos las tres variantes más adelante).



2.DEFINICIÓN

Es un conjunto de síntomas de origen neurológico, descrito por primera vez por Still en 1902, que se caracteriza por la aparición de una serie de síntomas: relativos a la atención y a la hiperactividad e impulsividad.


 3. CONCEPTO

En el DSM-IV se definen dos grupos de síntomas: la inatención y la hiperactividad/impulsividad. Y establece tres tipos de TDAH, según dominen unos u otros síntomas:
  • Tipo combinado: es el más frecuente. Presenta síntomas de ambos grupos.
  • Tipo predominantemente inatento: destacan los síntomas en el área atencional, y los de la hiperactividad/impulsividad no son significativos.
  • Tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo: destacan los síntomas de hiperactividad e impulsividad, y los del área atencional no son significativos.


4. CAUSAS QUE LO ORIGINAN

La mayoría de los estudios realizados (aunque sin la suficiente evidencia como para considerarlos una realidad) apuntan a una serie de factores que pueden influir o agravar este trastorno.

Existen diversas teorías que intentan explicar el origen del TDAH. Algunos consideran que se produce por una maduración tardía del sistema nervioso, otros hablan de una lesión cerebral, de una variación genética, y de alteraciones metabólicas y/o emocionales, entre otros, aunque existe mucha controversia con respecto a la influencia de todos estos factores.
Ninguno de los factores ambientales (tanto biológicos como psicosociales) relacionados con el TDAH,  se ha demostrado como causa suficiente para la manifestación del trastorno.
Lo que sí es cierto es que un ambiente psicosocial desfavorable incrementa el riesgo de problemas emocionales y de conducta.
4.1.          Factores genéticos
Los estudios de genética han relacionado el trastorno con tres genes: uno de ellos en el cromosoma 5 y dos en el cromosoma 11.
Se ha determinado que entre los padres de niños con TDAH, existe un riesgo mayor al de la población normal de padecer el trastorno. Por eso, los niños adoptados no presentan el mismo riego que los hijos biológicos. También se ha detectado que puede influir el trastorno en gemelos.
4.2.          Lesión cerebral:
Aunque hace tiempo se asociaba la lesión cerebral a este trastorno, los estudios más recientes han demostrado que no existe tal relación. El niño hiperactivo no tiene una lesión cerebral. En estudios con resonancia magnética, se ha visto una ligera disminución del tamaño cerebral, pero sin observarse malformaciones graves.

4.3.          Factores prenatales y perinatales.

- Prenatales:

La madre que durante el embarazo haya podido consumir sustancias tóxicas en exceso (alcohol, drogas o tabaco), haya tenido una dieta alimentaria inadecuada, crisis de ansiedad o estrés elevado, radiaciones de alta o baja frecuencia entre otros, pueden conllevar a unas consecuencias graves para el bebé.

- Perinatales:

Influye el tamaño, peso y la prematuridad del bebé al nacer.

4.4. Factores emocionales:

La tristeza, la ansiedad, la frustración, la agresividad, el nerviosismo, la falta de adaptación y la escasa concentración son los factores emocionales que influyen en el trastorno.

También puede deberse a que en los primeros años de vida del niño (hasta los 5 años) los padres pudiesen alimentar mal al niño, les proporcionasen malos tratos físicos o psíquicos, separación o divorcio de los padres, estrés hacia el niño o bien prácticas educativas inadecuadas.

4.5.          Factores ambientales:

Es posible que los hijos de padres con trastornos psicológicos sean más hiperactivos por el hecho de vivir en un ambiente más problemático. Puede influir el nivel socioeconómico, las condiciones de vida, el trabajo de los padres…

También se ha estudiado la posible influencia del consumo de ciertos alimentos (azúcar), bebidas, sustancias tóxicas de productos del mar, o sustancias tóxicas contaminantes industriales que respiramos, como el plomo.
Además, puede estar provocado por enfermedades de la infancia, falta de algunas vitaminas, frecuentes infecciones, vacunaciones indebidas, problemas visuales, lateralidad cruzada, o zurdera contrariada entre otros.

4.6.          Factores sociales:

Según algunos estudios, pueden influir los estilos educativos que se den a los hijos, como las exigencias escolares o excesivas actividades extraescolares.

Por otro lado, pueden tener influencia las películas o dibujos animados en televisión, así como los videojuegos.

Una escasez de relaciones familiares o un estilo de vida rápido son igualmente factores a tener en cuenta.



5. SÍNTOMAS DEL TDAH

Como ya hemos visto, hay dos grupos de síntomas:

- Atención
- Hiperactividad e impulsividad.
Se considera un niño hiperactivo aquel que muestra estos dos grupos de síntomas, en varios ambientes y durante un tiempo determinado, como veremos más adelante.

5.1. Síntomas de hiperactividad-impulsividad
  • Inquietud, se mueve en el asiento
  • Se levanta cuando debería estar sentado
  • Corre y salta en situaciones inapropiadas
  • Dificultad para jugar tranquilamente
  • Excitado a menudo, "como una moto"
  • Verborrea
  • Responde antes de que finalice la pregunta
  • Dificultad para guardar el turno en actividades de grupo
  • Interrumpe a otros en los juegos, conversaciones, etc.
5.2. Síntomas de inatención
  • No atiende detalles, comete errores
  • Dificultad para mantener la atención
  • Sordera ficticia
  • No sigue instrucciones, no termina las tareas
  • Dificultad para organizarse
  • Evita tareas que requieren esfuerzo continuado
  • Olvida y pierde cosas necesarias para su actividad
  • Se distrae fácilmente por estímulos externos
  • Olvidadizo en las actividades diarias

6. CARACTERÍSTICAS DEL TRASTORNO

- Se suele detectar en los primeros años de la enseñanza primaria, aunque ya tienen algunos problemas antes de los 5 años. Las madres suelen describirlos como bebés inquietos.

- El trastorno no se diagnostica antes de los 5 años.

- Existen diferentes niveles de gravedad.

- Los síntomas persisten en la adolescencia e incluso en la vida adulta, aunque se atenúan. La impulsividad no disminuye con la edad.

- Son, en muchas ocasiones, incapaces de controlar su propia conducta.

- Los padres perciben que sus comportamientos son un problema de “no poder” más que “no querer”, por lo que se sienten frustrados en su capacidad para educarlos. Intentan todos los métodos posibles, con poco éxito.

- Existen diferencias en el modo en que niños y niñas se enfrentan a la frustración:

- Los niños: muestras problemas de conducta, desobedeciendo, enfrentándose a la autoridad, con rabia descontrolada…

- Las niñas: gran ansiedad, intentos de controlar el fracaso en los estudios dedicándole más horas, o con comportamientos obsesivos, como repetir una ficha una y otra vez hasta que se la sabe. Y una exagerada necesidad de cumplir las normas.


7. DIAGNÓSTICO
Actualmente no existen instrumentos absolutamente fiables para establecer un diagnóstico. Debe ser la tarea de un profesional con experiencia en el tema.

7.2.          Diagnóstico familiar:
El cuestionario de Conners: Consiste en que el educador evalúa a los niños en sus comportamientos, a través de una tabla con 10 ítems, según los pasos que figuran al pié de la tabla.
ÍNDICE DE HIPERACTIVIDAD PARA SER VALORADO POR LOS PADRES

NADA
POCO
BASTANTE
MUCHO
1. Es impulsivo, irritable.




2. Es llorón.




3. Es más movido de lo normal.




4. No puede estarse quieto.




5. Es destructor (ropas, juguetes…)




6. No acaba las cosas que empieza.




7. Se distrae fácilmente, tiene escasa atención.




8. Cambia bruscamente sus estados de ánimo.




9. Sus esfuerzos se frustran fácilmente.




10. Suele molestar frecuentemente a otros niños.




1.     Responder con una cruz valorando el grado que presente el alumno sobre cada una de las conductas.
2.     Se asignan puntos a cada respuesta, según la siguiente tabla:
§  NADA: 0 PUNTOS
§  POCO: 1 PUNTO
§  BASTANTE: 2 PUNTOS
§  MUCHO: 3 PUNTOS
3.     La suma de las puntuaciones nos dirá el Índice de Déficit de Atención con Hiperactividad.
4.     Interpretación de las puntuaciones:
§  Para niños entre 6 y 11 años: una puntuación mayor de 17, será sospecha de TDAH
§  Para niñas entre 6 y 11 años: una puntuación mayor de 12, será sospecha de TDAH
§  Si el niño presenta una puntuación superior, es conveniente que lo vea un especialista.
Para llevar un seguimiento del niño, puede utilizar fichas de control (ver anexo: ficha de control y seguimiento diario de padres).

7.3.          Diagnóstico del educador:
El cuestionario de Conners:

ÍNDICE DE HIPERACTIVIDAD PARA SER VALORADO POR LOS PROFESORES

NADA
POCO
BASTANTE
MUCHO
1. Tiene excesiva inquietud motora




2. Tiene explosiones impredecibles de mal genio.




3. Se distrae fácilmente, tiene escasa atención




4. Molesta frecuentemente a otros niños




5. Tiene aspecto enfadado, huraño.




6. Cambia bruscamente sus estados de ánimo




7. Intranquilo, siempre en movimiento.




8. Es impulsivo e irritable.




9. No termina las tareas que empieza.




10. Sus esfuerzos se frustran fácilmente.




Tiene el mismo funcionamiento que el cuestionario para la familia, aunque varía la interpretación de las puntuaciones:
§  Para niños entre 6 y 11 años: una puntuación mayor de 16, será sospecha de TDAH
§  Para niñas entre 6 y 11 años: una puntuación mayor de 12, será sospecha de TDAH
§  Si el niño presenta una puntuación superior, es conveniente que lo vea un especialista.
Para llevar un seguimiento del niño, puede utilizar fichas de control (ver anexo: ficha de control y seguimiento diario de profesores).

7.4.          Autodiagnóstico  
Son los tests destinados al niño, que tienen la finalidad, además de detectar el trastorno,  de acercarle a su problemática, que entienda lo que le está ocurriendo y aprenda algunos recursos sencillos para mejorar sus dificultades.
Se le dan al niño las siguientes instrucciones:
“Vas a ver una lista de dificultades que es posible que tengas tú. Quiero que las leas con atención, mejor comentándola con alguno de tus padres, y que hagas una señal en la cajita que se encuentra junto a cada frase, si el problema es frecuente en tu caso”
           
Test nº 1: EN MI CASA…

A menudo no oigo a mis padres, si me llaman cuando estoy jugando.
Se me suele olvidar lo que mis padres me piden que haga.
Suelo tener mi habitación muy desordenada.
Con mucha frecuencia, rompo cosas sin querer hacerlo.
Mis padres suelen decir de mí que soy un desastre, que no pongo cuidado en nada.
Durante las comidas no me estoy quieto: me muevo mucho, me levanto, juego con las cosas de la mesa…
            
Test nº 2: EN EL COLEGIO…

Me cuesta mucho estarme quieto en mi sitio.
Los profesores me regañan muchas veces por hablar en clase.
No suelo terminar las tareas escolares.
Los profesores me dicen muchas veces que me esté quieto.
Suelo estar distraído en clase.
Muchas veces se me olvida lo que me dicen los profesores.
Casi siempre me echan la culpa de todo.
Los profesores me dicen muchas veces que deje de molestar a los compañeros.
Me peleo con mis compañeros con mucha frecuencia.
          
  Test nº 3: CON MIS AMIGOS Y HERMANOS…

Casi nadie quiere jugar conmigo.
Mis hermanos se quejan mucho de mí a mis padres.
Prefiero jugar con chicos o chicas más pequeños que yo.
Me peleo mucho con todos.
Se meten mucho conmigo; me provocan, me insultan…
Me gustaría llevarme mejor con todos.
          
  Test nº 4: COMO SOY YO…

Necesito hablar mucho.
A veces pienso que soy verdaderamente malo por naturaleza.
No puedo estarme quieto mucho tiempo.
Creo que soy diferente al resto de los chicos y chicas de mi edad.
Hago muchas cosas sin pensar.
Cuando estoy haciendo algo, siempre se me ocurre hacer otra cosa.
Me enfado con demasiada facilidad.
Hago muchas trastadas.
Al terminar los test, si ha señalado más de la mitad de las dificultades, es posible que sea un niño hiperactivo. Se le debe entonces tranquilizar, y explicarle, en su lenguaje, lo que le ocurre, y como va a poder mejorar su situación con la ayuda de su familia, sus educadores, y lo que él puede hacer por sí mismo.

8.    Consecuencias de la falta de diagnóstico

Si no se diagnostica y trata correctamente, puede generar problemas muy importantes:

Un niño con hiperactividad tendrá un mal rendimiento escolar y un comportamiento inapropiado.

Teniendo en cuenta que el rendimiento escolar es la primera prueba a la que se enfrenta el niño, y que su autoimagen social depende de la aceptación de sus compañeros, se pueden predecir las repercusiones que va a ir teniendo en el desarrollo de su personalidad.

Esto lleva que a  medida que avanzan los años, en los niños no tratados adecuadamente se acentúen sus síntomas, presenten inadaptación escolar, problemas de conducta, autoimagen negativa, e incluso depresión.

Por tanto, los problemas son más fáciles de encauzar cuanto más pronto se inicia el tratamiento. Es a lo que se llama efecto bola de nieve.

 

9. TRATAMIENTOS E INTERVENCIÓN
Para ayudar al niño a superar su hiperactividad, se tienen en cuenta tres aspectos: el farmacológico, el psicológico y el educativo.

9.1         Los fármacos:

Son el tratamiento más eficaz para mantener la atención, tanto en tareas de tipo intelectual como motrices. Está recomendado para niños mayores de 5 años. La terapia tiene una duración de dos años, y se administra en forma de pastillas. Los fármacos deben ser preescritos por un especialista, tras un estudio y diagnóstico individualizado.
Mejoran su rendimiento escolar cuando mantienen un tratamiento farmacológico adecuado. Se inicia con una dosis baja que se irá incrementando paulatinamente, hasta conseguir los efectos deseados. Posteriormente se reduce la dosis hasta alcanzar la mínima dosis con efectos deseados. Estos medicamentos no provocan adicción.
El objetivo de los fármacos no sólo es controlar la conducta del niño, sino también ayudarle a ajustarse mejor a las necesidades del entorno haciendo más eficaz su trabajo.
Los fármacos no eliminan el TDAH, pero ayudan a controlarla. El tratamiento con fármacos es imprescindible en 7 de cada 10 niños con TDAH.
Las principales características de los tratamientos farmacológicos son:
- La medicación reduce la hiperactividad motriz, la agresividad y mejora la atención y concentración.
- Su efecto es limitado, pero facilitan la aplicación de los tratamientos psicológicos de forma paralela.
- Su facilidad de aplicación y sus efectos inmediatos, permiten que el niño mantenga el ritmo de aprendizaje y no pierda curso.
- Si la aplicación no se realiza de forma cuidadosa, el niño o los padres pueden atribuir las mejoras a la medicación y no a su propio esfuerzo, reduciendo la sensación de control del niño sobre su propia conducta.
Algunos de estos fármacos son: Dexodrine, Rubifen, Cylert.
Efectos: Producen en el niño calma y tranquilidad. Le facilitan un mayor autocontrol, disminuye su malhumor e irritabilidad, y le ayuda a ser menos caprichoso y más tolerante, y en consecuencia, más obediente. Todo esto hace que el niño tenga más confianza en sí mismo.
Algunos padres se niegan a medicar a sus hijos. En estos casos se les recomienda que beban una bebida con cafeína o un café, por la mañana y otro por la tarde. Esto hace el mismo efecto que la medicación (equilibrar el exceso de actividad).
En el Anexo: “caligrafía de un niño hiperactivo con y sin medicación”, podemos observar la diferencia entre una tarea escolar de un niño hiperactivo medicado, y la misma tarea, del mismo niño, sin medicar.

9.2.       Tratamiento cognitivo-comportamental

La finalidad del tratamiento del niño hiperactivo es conseguir que sea capaz de alcanzar por sí mismo una total autonomía.
Reciben este nombre porque utilizan técnicas cognitivas y técnicas comportamentales.
Técnicas comportamentales: están dirigidas a mantener al niño trabajando en la tarea, controlar la impulsividad, terminar las tareas, obedecer e incrementar sus habilidades sociales al mismo tiempo que tratan de reducir la hiperactividad motriz, disminuir el tiempo en que el niño está fuera de la tarea que le corresponde…
Se basan en la administración de refuerzos o castigos para controlar las conductas positivas o negativas del niño.
Las técnicas comportamentales son muy variadas, las mas utilizadas para aumentar conductas positivas son el refuerzo positivo, dar puntos por un buen comportamiento y para reducir las conductas negativas, son el castigo o el tiempo fuera.
Técnicas cognitivas:
Se denominan autoinstrucciones: Se trata de una estrategia para resolver los fracasos de los niños y hacer frente a sus problemas en la vida diaria.

El entrenamiento en autoinstrucciones se desarrolla en 5 fases:

1.     El terapeuta, o profesor, etc., realiza la tarea, mientras se habla a sí mismo en voz alta (Modelado cognitivo)
2.     El niño realiza la tarea bajo la dirección de las instrucciones del adulto (guía externa manifiesta)
3.     El niño realiza la tarea mientras se dirige a sí mismo instrucciones en voz alta (autoinstrucción manifiesta).
4.     El niño lleva a cabo la tarea mientras se susurra a sí mismo las instrucciones (autoinstrucción manifiesta atenuada).
5.     El niño realiza la tarea mientras guía su actuación a través de instrucciones internas (autoinstrucción encubierta).

El entrenamiento comienza con la actuación del terapeuta que se dice a sí mismo:
“Bien. ¿Qué es lo que tengo que hacer? Tengo que copiar el dibujo con sus diferentes líneas. Tengo que hacerlo despacio, y con cuidado. Bien. Trazar una línea hacia abajo. Bueno. Y luego hacia la derecha. Eso es. Ahora hacia abajo. Un poco más y hacia la izquierda. Vale. Lo estoy haciendo bastante bien. Recuerda, he de ir despacio. Ahora hacia arriba otra vez. No, creí que debía bajar. Bueno, no pasa nada, solo tengo que borrar la línea con cuidado… Vale. Aunque cometa un error, puedo seguir haciéndolo. Despacio y con cuidado. Ahora tengo que bajar… Acabé. ¡Lo hice! (Meichenbaum y Goodman, 1971)”

9.3.       Métodos de resolución de problemas.

Existen muchos métodos, dependiendo de la edad del niño y del contexto en el que se desarrolle el problema.
Uno de ellos es el siguiente:

La técnica de la tortuga: Su objetivo es enseñar al niño a autocontrolar sus conductas. Se desarrolla a través de cuatro fases:
1.     El psicólogo cuenta al niño una narración en la que una tortuga le cuenta a otra qué hacer ante una situación difícil y problemática. El procedimiento consiste en meterse en el caparazón, respirar profundamente, relajarse, y pensar en la situación conflictiva y en el modo de resolverlo. El niño debe imaginar varias alternativas posibles, y elegir la más adecuada. El terapeuta le indica al niño la postura que ha de adoptar: pegar los brazos al cuerpo, inclinar la cabeza hacia delante, acercar la barbilla al pecho y replegarse. En esta postura, el niño debe imaginar situaciones en las que responde de forma impulsiva: rabietas, desobediencia, etc.
2.     Se dedica al entrenamiento en la relajación. El niño aprende a relajarse mediante ejercicios de tensión y distensión.
3.     Consiste en definir el problema, plantear soluciones, y elegir la más apropiada. Finalmente, se pone en práctica la solución elegida y se verifican sus resultados.
4.     Consiste en mantener la estrategia aprendida e implicar a otras personas para que refuercen al niño cuando observen en la posición de la tortuga.

9. QUÉ PUEDE HACER LA FAMILIA

El papel de la familia es decisivo en la evolución del niño.

Los padres pueden fácilmente sospechar que su hijo es hiperactivo. Para ello puede utilizar herramientas como la Escala de Conners (ver diagnóstico familiar).

Para su correcta evolución, el niño hiperactivo necesita una familia con unas normas claras y bien definidas, con un ambiente ordenado y organizado, que le exija unos objetivos ajustados a sus posibilidades, que premie sus esfuerzos, que no le sobreproteja, que le apoye en sus dificultades y que no se deje manipular por los deseos del niño.

El papel de los padres:

·        Conocer el diagnóstico preciso de su hijo (grado).
·        Disponer de información sobre el trastorno.
·        Ser conscientes de que, aunque el problema tiene solución, si no se trata adecuadamente, irá agravándose en el tiempo.
·        Poder recurrir a ayuda profesional.
·        Favorecer su autonomía.
·        Reforzar su autoestima.
·        Crear buenos hábitos de estudio.

9. QUÉ PUEDE HACER EL EDUCADOR

Del profesor depende:
·        Que la hiperactividad sea detectada a tiempo. Les cuesta menos que a los padres darse cuenta, ya que tienen al resto de los niños como referencia.
·        La mejora del comportamiento del niño en el aula.
·        El control de los efectos negativos que pueda este niño tener sobre sus compañeros.
Para ello debe:
·        Asesorar a los padres para que busquen ayuda, y mantener contacto fluido con ellos.
·        Sugerir pautas de comportamiento, iguales para el colegio y para casa.
·        Conocer y practicar con él técnicas, tanto cognitivas como comportamentales, para mejorar su rendimiento y conducta.
·        Adecuar sus exigencias al nivel del niño.
·        Favorecer su autoestima y el autocontrol.
En la práctica, el educador puede ayudar al niño de muchas formas.

Algunos consejos útiles:
·        Utilizar la técnica del subrayado con colores, para ayudar al niño a centrarse en la información más importante.
·        Hacer que el niño hiperactivo sea el responsable en tareas en las que tenga que moverse, como salir a limpiar la pizarra.
·        Permitirle tomarse un pequeño descanso cada cierto tiempo.
·        No criticarle ni castigarle porque se mueva de su sitio.
·        Enseñar a sus compañeros a comprender su comportamiento, para facilitar así las relaciones entre todos.
·        Sentarle en un lugar tranquilo, lejos de la ventana o la puerta y cerca del profesor.
·        Darle órdenes simples y breves.
·        Nombrarle encargado de cerrar la clase a la hora del recreo, evitará que empuje en la fila para ser el primero, porque tiene que salir el último para cerrar la puerta.
Al igual que la familia, también existen herramientas para el diagnóstico del niño por parte del educador. Ver la Escala de Conners (diagnóstico del educador).
A través de dos ejemplos (Ver anexos), vamos a ver como podemos ayudar al niño en la mejora de su atención tanto a nivel  auditivo, como viso motor.

10. QUÉ PUEDE HACER EL NIÑO.
También el niño puede y debe colaborar para mejorar sus problemas. Se le pueden dar una serie de consejos, como los que citamos a continuación:
En el colegio:
·        Evita sentarte cerca de compañeros que hablen mucho.
·        Mejor siéntate cerca de la mesa del profesor, eso te ayudará a prestar atención a lo que te dice.
·        Cuando tengas que hacer un trabajo en clase, y notes que te empiezas a distraer, descansa un momento (sin levantarte), piensa en algo agradable, y después de unos minutos, sigue.
·        Si te das cuenta, por distracción, que no entendiste a tu profesor, pídele por favor que te lo repita.
En tu casa, cuando tengas que realizar un trabajo escolar:
·        Prepara bien todo lo que vayas a necesitar.
·        En tu mesa de estudio no debe haber nada más que lo necesario.
·        Procura no tener cerca la televisión ni la radio funcionando.
·        Intenta hacer tus tareas siempre a la misma hora.
·        Puedes levantarte varias veces, pero mientras estés trabajando, no te distraigas haciendo otra cosa.
·        Ve intentando que los descansos sean cada vez más cortos.
·        Date una recompensa cuando consigas terminar tus deberes.
Para mejorar tu memoria:
·        Acostúmbrate a escribir notas y llevar al día una agenda.
·        Te vendría bien un tablero de corcho en tu habitación.
·        Pon en el tablero un calendario-agenda y las notas que vayas escribiendo.
·        Mira el tablero cada día, antes de ir al colegio.
·        Hay juegos que sirven para mejorar la memoria. Seguro que el especialista los compartirá contigo.
Para mejorar tu atención:
·        Hay libros de juegos con escenas donde buscar personas o animales perdidos.
·        Puedes hacer pasatiempos de esos de buscar errores entre dos dibujos.
·        Es más interesante si logras que tus padres te premien con alguna recompensa si consigues hacer esos pasatiempos.
·        También puedes practicar cuando veas la tele: haz una señal en el cuaderno cada vez que oigas una determinada palabra.
Para evitar problemas con los demás:
·        Cuando un compañero te pone furioso, y te peleas con él, terminas recibiendo un castigo. Te gustaría que no hicieran eso que te enfurece, pero no puedes evitarlo. Por eso lo mejor es que aprendas a no enfadarte, pase lo que pase: cuando un niño te pegue, o te quite algo, no te enfrentes a él; pide a una persona mayor ayuda. Como los adultos, que acuden a la policía. Si te insultan, como no te están haciendo ningún daño, pero no te gusta, puedes hacer que dejen de hacerlo así:
1.     Respira profundamente, y piensa “quieren que me enfade, si me enfado hago lo que ellos quieren, así que no me enfado”.
2.     Si puedes, vete a otro lugar.
3.     Si continúan, mírales a los ojos, con firmeza, y diles:”no hace falta que sigáis, no voy a enfadarme”

4.     Y recuerda que siempre puedes acudir a los mayores.



Bibliografía:

-        Publicación: “Maestra Infantil”
-        Página Web: www.trastornohiperactividad.com
-        Página Web: DSM-IV http://personal.telefonica.terra.es/web/psico/dsmiv.html
-        Página Web: CIE-10 http://www.psicoactiva.com/cie10/cie1.htm 
-        Libro: “¿Cómo vivir con un niño hiperactivo?” Autor: A. Polaina-Lorente.
-        Libro: “Déficit de Atención con Hiperactividad” (Manual para padres y educadores). Autor: Isabel Orjales.
-        Libro: “Mitos, errores y realidades sobre la Hiperactividad” (Guía para padres y profesionales). Autor: E. Manuel García Pérez y otros.
-        Libro: “Hiperactividad y Trastorno por Déficit de Atención”. CINTECO.
-        Libro: “¡Soy Hiperactivo-a! ¿Qué puedo hacer?”Autor: E. Manuel García Pérez
-        Libro: “Hiperactividad”. Autor: Inmaculada Moreno García.
-        Libro: “El niño hiperactivo”. Autor: Dr. Eric Taylor.
-        Libro: “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad”. Autor: Russle A. Barkley y otros.
-        Manual: “Enfócate”. Entrenamiento en Focalización de la Atención.
-        Manual: Escucha. Programa de Mejora de la Atención Auditiva. Autor: Ramiro Cañoto y otros.